2002: Después del diagnóstico
El año 2002 la alergia a alimentos era una desconocida. Con el diagnóstico solo teníamos una consigna: el tratamiento consiste en que no debe comerse aquello que nos causa daño.
Con los días nos dimos cuenta que el alcance del tratamiento era mucho más amplio porqué los productos alimentarios contenían las sustancias que debíamos evitar y porqué el etiquetado era muy genérico e incompleto (no existía la normativa actual derivada de las Directivas de la Unión Europea). ¡Cuántas etiquetas grafiaban “grasas animales”, “grasas vegetales” o “aromas”!
En el ámbito de la salud la alergia a alimentos también era una desconocida y se confundía con las intolerancias. Los ingresos hospitalarios eran una pesadilla en el momento de la asignación de la dieta al paciente y también porque los medicamentos pueden contener las proteínas que debemos evitar.
Cuando ya habíamos controlado más o menos la dieta de exclusión del alimento llegaba el momento en que nuestro hijo/a debía pasar por la escuela y su custodia pasaba a otras manos –las del centro escolar- que también desconocía el tema. Y puestos a ser pioneros, en la escuela no habían conocido jamás un caso como el nuestro…

Y todo ello sin ninguna ayuda económica (no éramos discapacitados, ni deficientes, ni minusválidos) porqué no contábamos –ni contamos todavía- con alguna denominación que nos pudiera otorgar algún beneficio o alguna discriminación “positiva”.
Tampoco conocíamos a demasiada gente en nuestra misma situación. Solamente a las familias que esperaban con nosotros ante la puerta de la consulta y con las que intercambiábamos nuestra experiencia.
El número de usuarios de Internet era mucho menor, teníamos muy pocas referencias e información sobre alergia alimentaria y la difusión por la Red o era muy especializada o no nos aportaba demasiada información. Las dos únicas asociaciones existentes en España ( hoy hay seis) quedaban lejos.
Por aquel entonces, ni médicos, ni maestros, ni comerciantes y a veces ni la propia familia nos entendía. Había que hacer alguna cosa. Y la hicimos: En el inicio del curso escolar 2002-2003 constituimos la primera asociación de alérgicos de Catalunya.


