Alimentos en los cosméticos
Pues sí: también hay derivados de alimentos en los productos cosméticos. Esto quiere decir que, tras los primeros pasos post-diagnóstico, a nuestra primera idea de excluir el alimento (uno o varios) de nuestra dieta por ser el responsable de nuestras reacciones adversas, hay que añadir una segunda idea que básicamente consiste en pensar en que “cuidadito con lo que te pones en la piel”. Y tomárselo con la calma debida, muchas personas pensarán que estamos exagerando, pero nuestra experiencia cotidiana demuestra que no es así.
Entonces ya nos vemos investigando el etiquetado de cremas hidratantes, geles de ducha, champús, pintalabios, maquillajes faciales y corporales, suavizantes del cabello, etc. Éramos consumidores expertos en productos alimenticios, y ahora deberemos serlo también en los cosméticos. Pero, caramba, en esas pequeñas etiquetas de los cosméticos hallaremos grandes incógnitas: no entendemos ese lenguaje químico-técnico-científico y además con tintes de inglés y de latín… Esa forma de etiquetar no está sujeta a la Directiva Europea sobre etiquetado que tanto nos protege como pacientes y consumidores porqué no es un producto alimenticio.
Ese lenguaje curioso de los cosméticos es la nomenclatura INCI (International Nomenclature of Cosmetic Ingredients) y es el lenguaje standard internacional utilizado para detallar los ingredientes que deben obligatoriamente aparecer sobre el embalaje de los productos cosméticos. En un principio la INCI nació para favorecer la transparencia sobre la composición de los cosméticos pero para nosotros se convierte en un laberinto, otro nuevo laberinto.
La Directiva Europea sobre etiquetado, que tanto nos ha ayudado y que además “visualiza” la magnitud de la alergia a alimentos en Europa (si no: ¿para qué iba a legislar la Unión Europea sobre nuestro tema?) tiene estos inconvenientes:
-Está influenciada por los lobbyes de la alimentación y la bebida, de ahí sus excepciones y modificaciones.
-No define jurídicamente el concepto “traza” (pequeños restos), ni regula la necesidad o no de grafiar su existencia, de ahí que haya fabricantes que realizan un etiquetado defensivo grafiando su existencia cuando no es necesario o que no lo grafíen cuando sí que es necesario.
-Y, en el caso de los cosméticos, no tiene aplicación por no ser producto alimenticio.
Así que además de pacientes resilientes somos consumidores expertos. Puede resultar de gran ayuda la recopilación que realizó Immunitas Vera sobre denominaciones INCI, su traducción y su agrupación por tipos de alimentos en un dossier llamado “Alérgenos en cosméticos”.
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Si es que cada vegada ens ho fan més dificil.
Gràcies per la vostra ,ajuda