Productos seguros

"sin..."
Y decimos productos y no sólo alimentos, porque debemos evitar el alimento que nos causa las más diversas reacciones, cuando está presente en los productos alimenticios, sí, pero también en fármacos (comprimidos, jarabes, gránulos, etc.), cosméticos (geles de baño, champús, maquillajes, etc.) y en cualquier elemento que contacte con nosotros por via oral (comiendo), por vía aérea (oliendo) o contacto dérmico (tocando), aunque sea con los objetos más insospechados, como una simple tiza de pizarra (que puede contener caseína, la proteína estrella de la leche de vaca) que se toca y que se inhala en las aulas.
Tal como expone la presentación de LVP : “Cuando nos diagnostican alergia a alimentos/látex ante nosotros se abre una nueva realidad que nunca antes pudimos sospechar “. Esto es debido a que cuando pensamos evitar en nuestra dieta un alimento éste nos viene al pensamiento de forma unitaria (un vaso de leche, un huevo, unas almendras, un pescado, etc.) o pensamos en sus derivados más directos, hasta que tras la repetición de varias reacciones adversas aprendemos que todos los alimentos están en todos los alimentos y que además –para mayor abundamiento- están en otros muchos productos no alimenticios.
Hay que añadir también los riesgos de contaminación durante su fabricación (líneas de producción o atmósfera en la nave industrial) o durante su manipulación en el mostrador (restos de comida, manos no limpias, cuchillos o maquinaria con restos anteriores…). En algunos casos los fabricantes se “curan en salud” y etiquetan grafiando aquello tan ambiguo de “puede contener trazas de…”. Algunos lo hacen innecesariamente, porque no las hay, y otros que realmente debieran advertirlo no lo hacen.
Por esto expuesto nuestro estado mental en el momento de comprar o consumir cualquier tipo de producto, no sólo alimenticio, podríamos decir que es de alerta (parafraseando el tema climático diríamos que es de alerta naranja… siempre mirando el depósito de gas-oil, manteniendo las máquinas quitanieves, la agenda de teléfonos actualizada, etc). Por eso agradecemos muchísimo a los fabricantes el hecho de etiquetar correctamente y que incluso nos aseguran la no existencia de las proteínas a evitar (el alimento en cuestión) mediante sus respuestas escritas que recopilamos y sintetizamos en el Dossier de Immunitas Vera . Ya es toda una alegría cuando el fabricante grafia de forma clara que es un producto “sin…”.
Si los fabricantes etiquetan de forma clara nos “fidelizan” como clientes pero sobre todo nos dan tranquilidad al poder consumir de una forma rutinaria y sosegada, dejando atrás ese estado de alerta comentado, así que por todo ello no nos queda más que agradecer su esfuerzo: muchas gracias.
Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio Web.

Fantàstic, m’ha agradat molt llegir aquest article. Crec que hem de lluitar i demanar però també donar gràcies als que responen.
No puedo estar más de acuerdo!! una etiqueta SIN, para nosotros es una alegría para la vista, ver esta pequeña palabra de 3 silabas, pero importantísima, por eso, yo tambíen quisiera agradecer a las empresas que tienen ese” detalle” con nuestro colectivo, ya que a día de hoy y por desgracia, todavía es eso,un detalle por parte del fabricante .MUCHAS GRÁCIAS por vuestro claro etiquetado.